A un hombre que no existe…
Y aquí estoy postrada en mi cama,
entregando un pensamiento más a ti,
a la soledad de una cama vacía, fría e inerme.
Y aquí estoy envenenándome con las benditas palabras
que se unen en una melancólica melodía
que hace que mis ojos se humedezcan
ante los recuerdos inexistentes de lo que no ha sido ni será.
Y aquí estoy haciendo trizas los añicos
en los que ya mi deshecho corazón aún late,
quizá al compás de una ilusión que no muere.
Y aquí estoy inerte ante el deseo sedado por ser tuya una y otra vez,
por primera y siempre vez.
1 comentario:
Hola, he estado leyendo un poco las entradas de tu blogger, en todas denoto a alguin terriblemente sensible y sentimental, y me recuerda a alguien... a mi mismo. Hace varios años atrás solía escribir poémas de amor, pensar en lo que se refiere a parejas, hombres que amarás por siempre... y cambié. Me volví lógico, práctico, quizás muy ayudado por mi profeción de científico e informático, pero el cambio no fué por desición propia, me gustaba como era, sensible, apasionado, soñado... pero las separaciones, las peléas, las pérdidas, todo eso me activaron el instinto de supervivencia y el miedo, y ese duo se volvío tan fuerte al no poder segir una vida así que se forjó en mi una coraza de protección a la cual nadie llega... ¿que pasará?, no lo sé, pero me alegra que exista gente como vos que me recuerde quien soy realmente (Y no quien quiero mostrar).
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