
Hoy... "Se me muere un día más..." Así dice una parte de la canción "Soledad" de mi mejor amigo Arjona, con quien evidentemente sólo me comunico por sus canciones, pero eso me basta para saber que me entiende, que nos entendemos.
Hoy no es precisa y enteramente que deseo escribir sobre la soledad, sino sobre tantas otras cosas que se han enturbiado en mi ser y me han hecho chocar de frente con mis conflictos existenciales, quizá los de siempre, quizá los más simples, quizá...
Hoy me he enfrentado a la rutina, a veces no fijamos nuestras acciones en lo difícil que resulta luchar en y contra la rutina; vivir un día igual al otro, o casi igual, vivir siempre alrededor de la queja, de la incertidumbre, de las dudas, de la confusión, del error, de la hipocresía, de la mentira, de la mediocridad, de lo que no existe, de lo que NO ES.
Hoy... Es hondo el vacío existencial que se siente cuando percibimos que los seres que nos rodean simplemente NO SON; y NO SON porque no tienen ideales ni sueños humanos, verdaderamente humanos, simplemente la escasa dosis de inteligencia que les fue dada por ley natural les sirve para intentar pensar y recrear realidades paralelas que sólo pueden llenar sus vacíos materiales, sus vacíos superficiales, el saber que será reconocido por tener UN CARGO, el saberse más y más y mejor e importante por criticar a aquellos que son diferentes, que no se acoplan a sus gustos, a sus necesidades, a lo que en definitiva están acostumbrados a VER y a TRATAR. Me repugna, me da asco hablar de ellos, pero de alguna manera debo desahogarme en este sitio que me pertenece y al que permito que critiquen SERES que no me conocen, que no viven, que no conviven conmigo como para saber el miserable humano que puedo llegar a ser y no por falta de ideales, sino por mi reacción contra el mundo que me rodea, que me produce horror y náuseas, que me desencaja de esta realidad que me ha costado aceptar.
Hoy quizá manifesté una nueva lección de vida aprendida y que no sabía en mí.
Hoy estoy de nuevo sola, sola como todos los días, sola esperando que llegue alguien con quien apenas intercambiaré saludos y conversaciones breves monotemáticas, con quien finalmente no me interesa hablar, no hoy, no con este vacío, con este dolor preso, con esta indignación, con esta decepción.
Hoy he vuelto a hundirme en mis conflictos más hondos... En la necesidad por encontrarle sentido a lo absurdo, en la necesidad por volver A SER, por no dejar que cada día holle mi corazón, lo poco que ya queda de él.
Hoy he vuelto a sentir el miedo por mi insensibilidad, mas también he sentido que la mano de Dios me ha tocado y me ha permitido actuar de la manera más razonable y consciente.
Hoy ya son las 7:53 pm y yo sigo creyendo que el sol no se ha ocultado y que el calor me sigue agobiando, aunque una tímida y casi imperceptible brisa se cuela por la ventana.
Hoy la soledad ya no me acusa, se fue a dormir antes que yo.