El diamante aún no vale,
es piedra falsa y sin valía ante sus ojos.
Sólo yo lo veo brillar,
como el sentido que me lleva a ti;
susurrando melodías desconocidas...
Esa piedra falsa carece de luz distractora de miradas ajenas
Carece del valor ante ojos mundanos
Pierde esencia entre manos inmundas
ciegas de dones,
manchadas de pecados.
El diamante reposa entre multitudes
se hace dueño del colectivo
Todos ignoran su belleza
Todos pisan su valor
La piedra falsa reclama roces,
roces de tibias manos que enciendan su brillo
La piedra falsa duerme entre golpes y gritos,
entre escupitajos y ofensas.
Nadie acaricia el diamante,
es el blanco perfecto del desprecio.
Nadie lastima su insignificante presencia,
es la nada entre el todo.
El diamante aún no vale.
La piedra falsa es escombro ante ti.
El diamante es la piedra falsa sedienta de tu atención.
Eres ese nadie que carece de dones;
eres ese nadie que lastima,
que desprecia,
que grita,
que escupe,
que ofende,
que ignora.
El diamante es piedra falsa
hasta que se descubre.
es piedra falsa y sin valía ante sus ojos.
Sólo yo lo veo brillar,
como el sentido que me lleva a ti;
susurrando melodías desconocidas...
Esa piedra falsa carece de luz distractora de miradas ajenas
Carece del valor ante ojos mundanos
Pierde esencia entre manos inmundas
ciegas de dones,
manchadas de pecados.
El diamante reposa entre multitudes
se hace dueño del colectivo
Todos ignoran su belleza
Todos pisan su valor
La piedra falsa reclama roces,
roces de tibias manos que enciendan su brillo
La piedra falsa duerme entre golpes y gritos,
entre escupitajos y ofensas.
Nadie acaricia el diamante,
es el blanco perfecto del desprecio.
Nadie lastima su insignificante presencia,
es la nada entre el todo.
El diamante aún no vale.
La piedra falsa es escombro ante ti.
El diamante es la piedra falsa sedienta de tu atención.
Eres ese nadie que carece de dones;
eres ese nadie que lastima,
que desprecia,
que grita,
que escupe,
que ofende,
que ignora.
El diamante es piedra falsa
hasta que se descubre.
Alejandra I.