miércoles, 28 de agosto de 2013

Maktub

Caminamos por la vida con la duda constante de si todo estará escrito o no. La sorpresa nos invade cuando nos percatamos por vivencias propias o ajenas que la vida puede cambiar en un instante: una bala perdida, un amor que se apagó, una huida repentina, un hastío manifiesto, una mentira descubierta, una verdad que se esconde… un corazón que dejó de latir.
“Todo está escrito” y aunque algunos digan que ha sido Dios quien ha dejado fluir la pluma en el papel en blanco de cada soplo de vida que procura, otros fervientemente hacen responsable al mismo ser humano de su destino, que todo el camino que lo lleva a algún lugar es el resultado de sus acciones, de sus deseos… de ese libre albedrío que el mismo Padre nos obsequió.
¿A quién responsabilizamos por eso que se supone que está escrito y solo el tiempo se encarga de volverlo hechos tangibles? ¿Es Dios con su omnipotencia quien finalmente hace con nuestra vida su voluntad, porque sencillamente a Él pertenece pues nos la ha dado? ¿O somos nosotros, seres libres y pensantes, que con cada sentimiento e impulso vamos dibujando un sendero hacia nuestra propia condena o dicha?
La duda se inserta en instantes; esos que nos llevan a detenernos y a pensar que muchas obras no pueden ser producto de la casualidad… Esta sería infinita, ¿no? Hay personas que nos hacen sentir que ya han formado parte de nuestra vida, aunque apenas las conozcamos. Hay momentos que pareciera que ya han sido vividos, pero tenemos la certeza de que es la primera vez que estamos ahí. Hay días, fechas, números que nos hablan con su presencia marcada por algún hecho significativo, de esos hechos que signan un antes y un después en nuestra existencia.
A veces imploramos a la inmensidad, a la nada, al todo… a Dios para que nos mande señales y así obrar con rectitud y sabiduría… ¿Y qué recibimos? ¿Coincidencias? ¿O trampas de nuestros propios deseos y frustraciones inconscientes?

¿Qué hay de ese tiempo que se nos escapa y vuelve para no ser el mismo, para demostrarnos una vez más que nos ha ganado la batalla…? ¿Cómo dudar de que TODO no esté escrito, si el significado de hechos nos confirma que las cosas son, pueden, deben y serán así? ¿Cómo dudar de lo que ya está destinado para nuestra vida, si eso que llamamos intuición no falla, aun cuando queramos manipular lo sentido? ¿Cómo no creer que la vida ya está escrita y solo nosotros apresuramos o retrasamos la sucesión de eventos que hilen el destino de la existencia que nos fue encomendada en este mundo?