La noche más triste fue muy parecida a aquella en la que te estaba enterrando, apareciste con tu siempre velo de enigma y yo cedí a la necesidad de tus palabras, de tu cercanía inexistente, de tus deseos por otra. Yo decidí días anteriores no precisamente ocupar el puesto de aquella princesa, sino ser OTRA PRINCESA que ya no siente decepción, mas sí un gran amor inmensurable... Quizá no tanto como el que le tengo a Dios, pero sí tan fuerte e indestructible.
La noche más triste fue aquella en la que descubrí que la esperanza había muerto y solo la ya inalcanzable posibilidad de ser tuya me devuelve un poco de aliento. Sé que regresarás pronto a la vida, tal vez no ahora, pero volverás, y ya esa esperanza difuminada podrá ser recompensada con la dicha de lo imposible materializado por la mano de nuestro Padre.
La noche más triste lloré por una paradójica felicidad y emoción que duele; de ese dolor que no se siente.
La noche más triste confesé mi amor a ti y siento que desde ese día morí, porque solo la fe de creer en un NUESTRO AMOR me mantenía viva. Ahora soy nuevamente la mujer que no siente, la mujer que no llora, la mujer cuyo corazón no late al compás de ningún otro, la mujer que aniquiló el deseo, la mujer que no quiere herir, que no quiere herirse, pero si ya no siento, ¿cómo puedo desear no lastimar ni lastimarme?
La noche más triste se cerró con una ilusión extinguida, con una fe derrumbada, con un ser humano que no ha llegado a ser mujer, porque nuevamente le has negado la dicha de ser en ti UNA Y PARA SIEMPRE.
La noche más triste he vuelto a partir detrás de otra muerte distinta, la que me conduce a una senda recorrida, y no te imaginas cómo tu rostro se pasea en cada suspiro que se escapa entre lágrimas, y no te imaginas cómo el calor de tu cuerpo se siente.
La noche más triste por vez primera sentí un extraño calor, no sé si el de tu alma que voló hasta mi lar para consolarme; solo sé que extendí mis brazos e ideé tu cuerpo reposando sobre el mío, y solamente mi boca halló consuelo en tu frente.
La noche más triste descubrí que amar es distinto cuando se calla, distinto a cuando se dice. No sé si algún día podré descubrir qué tan diferente sea AMAR AMÁNDOSE.
En la noche más triste un secreto más quedó encerrado en mi alma y carezco del valor para enfrentarlo ante ti; mi debilidad pudiera ser impactante ante tu rudeza; mi secreto puede cambiar la historia.
La noche más triste debe morir aquí, en este sitio bendito por mis palabras.
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