Despierta
La atmósfera se tiñe de una extraña oscuridad,
una que no muestra la noche.
Entre nubes lejanas, compartiendo espacios de luz,
se hallan sombras que deambulan en la nada.
Sueño
Diviso manchas borrosas en el horizonte
como lagañas matutinas, cortinas en los ojos.
Los cierro con pánico y temblorosa valentía.
Sé qué hallaré cuando no pueda arrugarlos más.
Respiro
Brisas sin nombre atienden el llamado de la quietud;
buscan revivir cada partícula muerta que reposa en el suelo;
gustan estremecer hasta el hierro más sólido y enraizado en el corazón de la Tierra.
Derriban objetos, gente, animales, sueños y profecías.
Suspiro
Lleno la atmósfera de fantasías húmedas,
concentradas en las nubes de sueños que arrastran nuestros deseos al infinito.
El tiempo se acorta para que se precipite sobre el mundo y lo deshaga,
en las ansias contenidas en una capa informe e inefable que techa la ciudad.
Soplo
Lenta y casi imperceptiblemente,
cada gota de vida se escapa en el oxígeno contaminado.
Ya es el vaho que da luz a tu sombra difusa en el horizonte;
ya es mi aliento sediento de tu vapor
que siembra en la oscuridad
el único haz de luz que sólo vive para nosotros.
Dormida
Vuelvo a la realidad que nos circunda.
Sello la ilusión en el vacío.
Riego los sueños que nos separan.
Empaco mi equipaje, liviano y perfecto.
Dormida
Consciente estoy de lo que soy despierta
y vuelvo al mundo imperfecto;
ese donde ya no estamos,
ese donde no soy;
donde no hay sueños ni ilusiones;
ese donde la humanidad no es más que una sombra difusa
que se pierde en un borroso horizonte.
Summa Alejandra
La atmósfera se tiñe de una extraña oscuridad,
una que no muestra la noche.
Entre nubes lejanas, compartiendo espacios de luz,
se hallan sombras que deambulan en la nada.
Sueño
Diviso manchas borrosas en el horizonte
como lagañas matutinas, cortinas en los ojos.
Los cierro con pánico y temblorosa valentía.
Sé qué hallaré cuando no pueda arrugarlos más.
Respiro
Brisas sin nombre atienden el llamado de la quietud;
buscan revivir cada partícula muerta que reposa en el suelo;
gustan estremecer hasta el hierro más sólido y enraizado en el corazón de la Tierra.
Derriban objetos, gente, animales, sueños y profecías.
Suspiro
Lleno la atmósfera de fantasías húmedas,
concentradas en las nubes de sueños que arrastran nuestros deseos al infinito.
El tiempo se acorta para que se precipite sobre el mundo y lo deshaga,
en las ansias contenidas en una capa informe e inefable que techa la ciudad.
Soplo
Lenta y casi imperceptiblemente,
cada gota de vida se escapa en el oxígeno contaminado.
Ya es el vaho que da luz a tu sombra difusa en el horizonte;
ya es mi aliento sediento de tu vapor
que siembra en la oscuridad
el único haz de luz que sólo vive para nosotros.
Dormida
Vuelvo a la realidad que nos circunda.
Sello la ilusión en el vacío.
Riego los sueños que nos separan.
Empaco mi equipaje, liviano y perfecto.
Dormida
Consciente estoy de lo que soy despierta
y vuelvo al mundo imperfecto;
ese donde ya no estamos,
ese donde no soy;
donde no hay sueños ni ilusiones;
ese donde la humanidad no es más que una sombra difusa
que se pierde en un borroso horizonte.
Summa Alejandra
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