No recuerdo desde cuándo esta frase se paseó por mis ojos y no por esa pequeña acción de mí que me hace sentir viva: reflexionar. Una y otra vez y sólo la otra parte hacía eco en mi miserable existencia: sueños rotos. Ahora entiendo con inocente agilidad la relación entre estas estructuras sintagmáticas que copulan entre sí una reflexión más honda que las habituales.
El mundo se equivoca, realmente ¿el mundo se equivoca o somos nosotros? Nosotros construimos el mundo, nosotros somos el mundo… Nosotros nos equivocamos… Pero no… El mundo se equivoca… Comienza el conflicto sintáctico por querer adjudicarle un sujeto a una oración impersonal… ¿El mundo se equivoca? ¿Quién se equivoca? ¿El mundo? ¿Nosotros? ¿Yo? ¿Tú?
De un mundo que se equivoca nacen los sueños rotos… ¿Saben a qué me refiero? Para los que no, pues aludo a la canción “Sueños rotos” del grupo 5ta estación, que se desprende de su álbum “El mundo se equivoca”. No quiero hurgar en la banalidad de un grupo musical que quizá se ahogó en la superficialidad de sus cavilaciones.
El mundo se equivoca para quien un sueño roto deshizo la vida en un instante, para quien un nuevo sueño no dará vida a una vida que no es. El mundo se equivocó y su error llevó a la humanidad a romper muchos sueños, muchos anhelos… muchas metas sin cumplir, muchos deseos desconocidos.
El mundo se equivoca y diluye mi vida en la miseria de un sueño roto que empezó a anclarse en un ayer que es hoy y que yo creía que mañana estaría edificado; el mañana no existe y sólo queda lo que fue en un hoy incierto que desaparece en los crueles minutos que hacen que mañana se acerque, sin que eso signifique que exista… “Siempre es hoy” y “Hoy siempre será ayer”.
Y más lamentable que el mundo se equivoque es no aceptar que cada uno de nosotros es el estímulo al equívoco, pero como nuestra inexistente perfección nos obliga a buscar culpables, hallamos en la masa el recipiente de nuestras frustraciones, de nuestros sueños rotos; huimos a la realidad de saber que somos los culpables de que ese mundo que ese equivoca (y que es nuestro mundo) se está desfragmentando por la acción particular de quien hoy forjó un mañana que no llegó, por la acción egoísta de quien se aferró a sus caprichos, por la acción inhumana de quien no creyó en sí mismo, de quien humilló su voluntad y cedió a los caprichos de otros.
El mundo se equivoca y está rebosado de sueños rotos, de nuestros sueños rotos. Me equivoqué al creer que estaba en el camino correcto de la reflexión, al creer que soy yo la que se equivoca y la que juzga injustamente al resto de la humanidad, al creer que es el prójimo el destructor de mi sueño… El velo de dudas fue levantado, los restos de arena en mis ojos luego de una polvareda fueron removidos; descubrí que es y siempre será cierto: ES EL MUNDO EL QUE SE EQUIVOCA.
El mundo se equivoca, realmente ¿el mundo se equivoca o somos nosotros? Nosotros construimos el mundo, nosotros somos el mundo… Nosotros nos equivocamos… Pero no… El mundo se equivoca… Comienza el conflicto sintáctico por querer adjudicarle un sujeto a una oración impersonal… ¿El mundo se equivoca? ¿Quién se equivoca? ¿El mundo? ¿Nosotros? ¿Yo? ¿Tú?
De un mundo que se equivoca nacen los sueños rotos… ¿Saben a qué me refiero? Para los que no, pues aludo a la canción “Sueños rotos” del grupo 5ta estación, que se desprende de su álbum “El mundo se equivoca”. No quiero hurgar en la banalidad de un grupo musical que quizá se ahogó en la superficialidad de sus cavilaciones.
El mundo se equivoca para quien un sueño roto deshizo la vida en un instante, para quien un nuevo sueño no dará vida a una vida que no es. El mundo se equivocó y su error llevó a la humanidad a romper muchos sueños, muchos anhelos… muchas metas sin cumplir, muchos deseos desconocidos.
El mundo se equivoca y diluye mi vida en la miseria de un sueño roto que empezó a anclarse en un ayer que es hoy y que yo creía que mañana estaría edificado; el mañana no existe y sólo queda lo que fue en un hoy incierto que desaparece en los crueles minutos que hacen que mañana se acerque, sin que eso signifique que exista… “Siempre es hoy” y “Hoy siempre será ayer”.
Y más lamentable que el mundo se equivoque es no aceptar que cada uno de nosotros es el estímulo al equívoco, pero como nuestra inexistente perfección nos obliga a buscar culpables, hallamos en la masa el recipiente de nuestras frustraciones, de nuestros sueños rotos; huimos a la realidad de saber que somos los culpables de que ese mundo que ese equivoca (y que es nuestro mundo) se está desfragmentando por la acción particular de quien hoy forjó un mañana que no llegó, por la acción egoísta de quien se aferró a sus caprichos, por la acción inhumana de quien no creyó en sí mismo, de quien humilló su voluntad y cedió a los caprichos de otros.
El mundo se equivoca y está rebosado de sueños rotos, de nuestros sueños rotos. Me equivoqué al creer que estaba en el camino correcto de la reflexión, al creer que soy yo la que se equivoca y la que juzga injustamente al resto de la humanidad, al creer que es el prójimo el destructor de mi sueño… El velo de dudas fue levantado, los restos de arena en mis ojos luego de una polvareda fueron removidos; descubrí que es y siempre será cierto: ES EL MUNDO EL QUE SE EQUIVOCA.
1 comentario:
El mundo no se equivoca, nos equivocamos nosotros pensando que la vida es benébola y fácil.
Hay que aceptar las adversidades con la frente en alto, incólumes, felices y viendo siempre el lado positivo.
Saludito.
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